(De Verónica Capellino)
Muy allá buceando aguas profundas
de unos ojos inmensos buenos tristes
encontré peces ciegos verdinegras piedrecitas
caracoles corales
restos de naufragios
una luz se filtraba despaciosa
una luz sin sonido y despaciosa
luminaba lo inmediato y era todo
lo inmediato tan triste tan bello
que no pude no quise no era momento
de andarme por lugares
más oscuros
la casa nos cercaba
con su vacío lleno
de una mariposa azul
afuera caballos la negra
y un rosal que mejor no se acostumbre
a que lo rieguen con horario.
Traje conmigo una pluma pequeñísima:
se le cayó mientras me amaba
indagando sin reticencias
y literalmente navegando
mis aguas hondas y mi honda
sangre lunar
mirándola recuerdo haber entrado
por sus ojos
como él entró en mí
desde mi cuerpo
lo demás es tiempo mundo gentes
aquello con lo que apenas
podemos como podemos.









