(De Nuestra sombra volcada en el río, -ed. Agua Viva– de Washington Atencio)
Tu respiración empieza
en la punta de mis dedos.
Inicio un viaje por tus vértebras,
ruta ondulada bajo mis yemas.
El sol se siembra en tu espalda,
campo a la tardecita
donde quiero germinar.
Deseo ser esqueleto, sostenerte
en pie frente al derrumbe
pero soy piel
carne
tendón apenas.
Tu cabeza se inclina hacia atrás
como buscando.
Cabe en el hueco de mi mano.
