(De Julia Porta)
Con el gerundio atado al verbo estar. Así, en presente continuo los días se suceden iguales y distintos. Deseo, añoranza, miedo, esperanza, decepción….¿Esto terminará alguna vez?
Hacemos lo que habíamos postergado, innovamos, probamos. Y aunque haya momentos inéditos, parecen mezclarse con lo de siempre en un mix extraño. Rutina, clases, redes, limpieza. ¿Cuándo empezamos esta tarea? ¿Cómo seguimos ahora?
Mates solitarios en loop. Mirar hacia afuera, mirar hacia adentro. Desear todo y no encontrar nada. Estar pendientes de la batería del celular que nos conecta y desconecta del mundo. Buscamos explicaciones, tenemos miles de preguntas mientras las certezas se escapan. ¿Qué es esto que vivimos? ¿Cómo sigue? ¿Sigue?
Es abril y lo que hicimos en febrero parece ocurrido hace un siglo. Y no nos atrevemos a pensar en el futuro. Porque ignoramos su proximidad o lejanía. Y no sabemos si se parecerá o no a lo ya vivido.
Sin redes de contención definida, saltamos al vacío cada día. A veces, incluso, sin aferrarnos a lo conocido ni especular sobre lo que viene. En estos raros nuevos tiempos, no hacemos otra cosa que estar así, en presente continuo.
