Herbario

Estoy hecha de hierbas y flores.
No hay lugar en este cuerpo, renacido, para la carne putrefacta.
En mi cabello hay campanillas azules. Esas que tenía la casa de mi Leli y que nunca más encontré.
Hasta hoy, que florecieron en mi cabeza.
Me dan forma el romero, la menta y la salvia. Esa que usaba mi mamá cuando hacía su té para todos los males.
La lavanda inunda todas mis concavidades para que emanen de mí solo buenos augurios.
La manzanilla acuna mi vientre y salen los sueños de lugares que no existen.
Pero que yo conozco.
El diente de león y el clavel del aire me prestan sus raíces para que nada me detenga.
Nada me aprisione.
Para que siempre pueda el viento llevarme a volar.
Porque soy del aire.
Porque consumida en el fuego, renací.
Emergí del pantano más oscuro y oloroso.
Me limpió la lluvia de aguas mansas.
Y así, transformada, regresé.

Fernanda Benítez Huerta escribe en Santa Fe

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